AMC Religión

Bienvenido a tu blog de Religión!!

Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Mar-9-10

Reflexión ante la cruz

posted by antonella

antecruz

En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de mi cuerpo a tu cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mi todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada.
Estar aquí junto a tu imagen muerta
e ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.

Fuente: iglesia.org

Mar-8-10

Entrevista con el profesor Ramiro Pellitero

posted by antonella

caridad1

- ¿Por qué cree que el Papa ha elegido el tema de la Justicia para su mensaje con ocasión de la Cuaresma? ¿Hay una relación entre Justicia y los cuarenta días de ayuno de Jesús en el desierto que conmemoramos con este período penitencial de nuestro calendario cristiano?

Empiezo por la segunda pregunta. En la tradición cristiana, la cuaresma está ligada a la conversión, a la penitencia, al ayuno y la limosna. Sin embargo, es llamativo que con mucha frecuencia los mensajes para la Cuaresma, tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI, insistan mucho en la justicia social. Me parece que esto se debe a una razón profunda, y es que sin la preocupación por los demás, la conversión personal se quedaría corta, más aún, no sería auténtica; porque convertirse a Dios significa salir de uno mismo para ir al encuentro del amor, que es el fundamento y el «motor» principal de toda justicia.

Pienso, además, que el Papa ha elegido el tema de la Justicia en conexión con su encíclica «Caritas in Veritate». No en vano afirma que la justicia más grande es la del amor, porque en sentido bíblico la justicia se identifica con la verdad, la santidad y el amor de Dios. Buscar en todo la justicia es vivir «la caridad en la verdad». Así que la Cuaresma es un tiempo oportuno para convertirse, comenzando por abandonar el pecado y buscar más hondamente el amor de Dios con todas sus consecuencias; y, por eso, es un tiempo para vivir la justicia: primero con Dios, también con uno mismo y con los demás. Sin Dios no hay justicia plena; sin la preocupación por los demás, no hay amor a Dios en el sentido pleno.

- El Papa nos habla de la injusticia como fruto del mal –que tiene raíces tanto internas como externas– así como de la fragilidad del hombre. ¿Cómo llegar a ser justos?

La justicia –según la tradición bíblica y cristiana– significa la conformidad con la verdad de Dios y la nuestra, con la de cada uno y los demás, y también con la realidad de las cosas creadas. Evoca el Papa que ya Ulpiano en el siglo III definió la justicia como «dar a cada uno lo suyo». Y señala Benedicto XVI algo importante que no se tiene presente con esa frase: que lo primero que nececesita el hombre es Dios. Por otra parte, cabría decir que la primera justicia es dar a Dios lo suyo, es decir, la gloria y la alabanza, la acción de gracias y el amor. Sólo así se es justo con uno mismo y los demás, buscando lo que nos corresponde como personas: en primer lugar, la belleza, el bien, la verdad que es Dios mismo, y al mismo tiempo, la solidaridad, ¡el pan! Y los demás bienes materiales, procurando para cada uno lo que precisa para vivir. En cristiano, justicia no es buscar «lo mínimo», sino amar, que es más bien lo contrario: buscar lo máximo que podamos dar de nosotros mismos, porque sólo así nos hacemos más parecidos a Dios; es decir, más justos. Por eso dice el Papa que la justicia debe ser «vivificada» por el amor.

-En este sentido, la Doctrina Social de la Iglesia está llena de contenido, pero acaso esta doctrina no parece interesar mucho a los políticos y gobernantes de hoy. ¿A qué se debe este desinterés?

Supongo que se debe, en muchos casos, a falta de conocimiento de esa gran riqueza de contenidos a la que te refieres. Quizá se piensa que la Doctrina Social es un conjunto de principios meramente teóricos que derivan de la fe, y por tanto, según algunos, de una visión «parcial», que no tiene por qué interesar a todos. Sin embargo, no es así. La sabiduría que se expresa máximamente en la persona y en las enseñanzas de Cristo, tiene un valor universal; esto lo han reconocido los sabios que han llegado a encontrarse con Cristo y por tanto a comprenderlo y a «vivir» de Él. Como lo ha vivido también la gente sencilla sin prejuicios laicistas ¡Qué bueno sería que muchos de nuestros gobernantes tuvieran una mente más abierta a la luz de Cristo! Por poner sólo dos ejemplos, el Derecho Internacional moderno tiene sus bases principales en la reflexión cristiana de Francisco de Vitoria, profesor de la escuela de Salamanca, en el s. XVI; otro cristiano, el inglés William Wilberforce, a principios del s. XIX consiguió la abolición de la esclavitud en el entonces Imperio Británico.

- ¿Qué es la «sed de justicia» de la que Jesús habla en las Bienaventuranzas? ¿Cómo se vive en la Iglesia?

Esa «sed de justicia» es, en último término, la que brota del mismo Corazón de Cristo: el deseo de que las personas conozcan y vivan el amor de Dios que se ha manifestado en la entrega de Jesús por todos y cada uno. Es la sed que consume también el corazón de los santos. La sed que les lleva, al mismo tiempo, a hacer más oración y a preocuparse más por todas las personas que les rodean, especialmente por los más pobres y necesitados. ¡Hay pobres que no tienen lo mínimo para subsistir, en lo material o en lo espiritual, y esto tiene que rompernos el corazón (y movernos a la acción)! Esto es lo que los cristianos vivimos, desde siempre, de muchos modos. Pero hoy existe una necesidad de que nos impliquemos todos mucho más. No sólo la Iglesia institucionalmente –como viene haciendo desde el principio–, sino cada comunidad cristiana: las familias, las escuelas, los grupos y movimientos, etc., comenzando por una verdadera conversión personal.

Fuente: iglesia.org

Tags:
Mar-5-10

Dios te espera en esta Cuaresma

posted by antonella

confesionario_con_jesus

¿DÓNDE?
En la puerta del confesionario de cualquier iglesia.
En la persona de cualquier sacerdote sabio o ignorante, anciano o joven.
En el único tribunal donde la sentencia siempre es ABSOLUCION.

¿PARA QUÉ?
Para perdonarte tus pecados.
Darte gracia para no volver a cometerlos.
Devolverte la paz y la tranquilidad.
Para que comiences una vida nueva, sin cuentas pendientes.

¿CÓMO?
Sin ningún rencor.
Con los brazos abiertos. Como al hijo que se ha ido y vuelto al hogar.
Con un nuevo plan para vivir, mejor que el que echaste a perder.

SOLAMENTE TE PIDE
Lo que tú pedirías a un hijo: Un humilde reconocimiento de que has hecho mal.
Una valerosa confesión de tus faltas.
Un sincero arrepentimiento y deseo de no cometerlas más.

Examina tu conciencia con sinceridad y…
Ve y dilo al sacerdote:
Con claridad, sin disfrazarlo.
Con sencillez.
Aunque te dé vergüenza.

Y SABRÁS LO QUE ES LA PAZ DE DIOS.

¡Sea para Gloria de Dios!

Fuente: iglesia.org

Mar-3-10

¿Dónde están las manos de Dios?

posted by antonella

mansespiga

Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra esta quebrada y abandonada. Cuando miro tantos niños abandonados, tantos hermanos que lloran, tantas guerras. Cuando miro las lágrimas, la baja estima , la tristeza , los odios , el inconformismo… me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil. Cuando veo al prepotente y pedante, enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de recursos para defender sus >derechos, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando contemplo a esa anciana olvidada, cuando su mirada es nostálgica y balbucea aún palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando miro a ese joven, antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol. Cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora con harapos, sin rumbo, sin destino; me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar la existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale a vender su cuerpo; me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando aquél pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico o su miserable cajita de dulces sin vender. Cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán o debajo de algún puente titiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito. Cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanza vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto: ¿Dónde están las manos de Dios?

Y me enfrento a él y le pregunto: ¿Dónde están tus manos Señor?, para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados…

Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: ¿No te has dado cuenta que TÚ eres mis manos? ¡Atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar las estrellas!

Y entonces comprendí que las manos de Dios somos TÚ y YO. Nosotros somos los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y más justo, aquellos cuyos ideales sean más altos que no puedan acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica, la blasfemia, se reten a sí mismos para ser las manos de Dios…

Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían dar. Te pido perdón por el amor que me diste y que no he sabido compartir. Sé que las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la creación. El mundo necesita esas manos llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una civilización. Unas manos que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías al cielo porque entregaron todo el amor para el que fueron creadas…

Y entonces Dios seguramente dirá: ESTAS, ¡SON MIS MANOS! Bendice mis manos… Señor Dios….

Tags: , ,
Feb-25-10

La vocación explicada

posted by antonella

jovenes_benedictoxvi

PARTE I

Al comenzar el año en el que Benedicto XVI desea dedicar a redescubrir la belleza de la vocación sacerdotal, no parece descabellado sacar a la luz textos, con una fuerza impresionante, de Benedicto XVI y de Juan Pablo II que, bien en las Jornadas Mundiales de la Juventud como en otras reuniones con jóvenes, han removido tantas almas para conseguir, con la gracia de Dios y su ejemplo, levas de sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, etc., que ahora desde sus parroquias, conventos o en medio del mundo extienden el reino de Dios.

La vida es una vocación en sí misma. L. J. Trese pone un ejemplo atractivo que ayuda a entender la amorosa razón divina de nuestra existencia. Imaginemos –dice él– al director de una colosal superproducción cinematográfica ocupado en la tarea de elegir un actor. Frente a su enorme mesa de trabajo yacen miles de docenas de fotos que sus agentes le presentan. El suelo está empapelado de fotos desechadas. Al cabo de un rato, escoge una de ellas, la contempla detenidamente y habla a su secretaria: «Llámela y cítela aquí mañana».

Aunque imperfecta la analogía vale. Allá en lo profundo de la eternidad –hablando a lo humano–, Dios proyectó el Universo entero y escogió a todos los protagonistas del gran argumento de todos los tiempos. Ante su divina mente fueron desfilando las ilimitadas almas en número que Él podía crear. Cuando se topó con tu imagen, se detuvo y dijo: Ésta es un alma que me mueve a amarla… La necesito para que desarrolle un papel único, personal y, luego, si ella quiere la adopto como hija para que goce de mi presencia durante toda la eternidad… Sí, la voy a crear.

«Mi pensamiento se va a los numerosos jóvenes sedientos de valores y a menudo incapaces de encontrar el camino que lleva a ellos. Sí, únicamente Cristo es el camino, la verdad y la vida. Por eso, es necesario ayudarles a encontrar al Señor y entablar con él una relación profunda. Jesús debe entrar en el mundo, asumir su historia y abrir su corazón, para que aprendan a conocerlo cada vez más, a medida que siguen las huellas de su amor» [1].

«Me dirijo sobre todo a vosotros, queridísimos chicos y chicas, jóvenes y menos jóvenes, que os halláis en el momento decisivo de vuestra elección. Quisiera encontrarme con cada uno de vosotros personalmente, llamaros por vuestro nombre, hablaros de corazón a corazón de cosas extremadamente importantes, no sólo para vosotros individualmente, sino para la humanidad entera. Quisiera preguntaros a cada uno de vosotros: ¿Qué vas hacer de tu vida? ¿Cuáles son tus proyectos? ¿Has pensado alguna vez en entregar tu existencia totalmente a Cristo? ¿Crees que pueda haber algo más grande que llevar a Jesús a los hombres y los hombres a Jesús?» [2].

Pero hay que comenzar por los cimientos: la familia. Juan Pablo II era consciente de la resistencia que a veces ofrecen los padres cristianos a la vocación de algún hijo suyo. El temor a que sea agua de borrajas y tenga una frustración, que la «novela» que habían trenzado de los estudios, la continuidad de la empresa familiar, etc., se haga añicos en un mar de incertidumbre. Juan Pablo II elevaba a las familias cristianas por la estratosfera del agradecimiento a Dios al haber elegido a algunos miembros para Él en ese hogar.

«Para el hombre –decía Juan Pablo II–, engendrar un hijo es, sobre todo, recibirlo de Dios: se trata de acoger como un don de Dios la criatura que él engendra». Por esta razón, los hijos pertenecen antes a Dios que a sus mismos padres: y esta verdad es muy rica en implicaciones tanto para los unos como para los otros.

«Sed instrumentos del Padre celestial en la obra de formar a los propios hijos. Pero ahí se sitúa además el límite insuperable que los padres deben respetar en el cumplimiento de su misión. Los padres no podrán nunca sentirse dueños de sus hijos, sino que deberán educarlos prestando atención constante a la relación privilegiada que los hijos tienen con el Padre celestial, del cual, más que de sus padres terrenos, deben ocuparse en definitiva, como Jesús» [3].
Pensando en ellos les decía abiertamente. «Me dirijo también a los padres. Que en vuestro corazón no falten nunca la fe y la disponibilidad, cuando el Señor os bendiga llamando uno de vuestros hijos o de vuestras hijas a un servicio misionero. Sabed dad gracias. Más aún, preparad esa llamada con la oración familiar, con una educación llena de estímulo y entusiasmo, con el ejemplo diario de la atención a los demás, con la participación en las actividades parroquiales y diocesanas, colaborando en las asociaciones y en el voluntariado» [4].

«La familia que cultiva el espíritu misionero con su estilo de vida y su educación, prepara el buen terreno para la semilla de la llamada divina y, al mismo tiempo refuerza los lazos afectivos y las virtudes cristianas de sus miembros» [5]. «La familia cristiana, en cuanto Iglesia doméstica, constituye la escuela primigenia y fundamental para la formación de la fe. El padre y la madre reciben, en el sacramento del Matrimonio, la gracia y la responsabilidad de la educación cristiana en relación con los hijos, a los que testifican y transmiten a la vez los valores humanos y religiosos. Aprendiendo las primeras palabras, los hijos aprenden también a alabar a Dios, al que sienten cercano como Padre amoroso y providente; aprendiendo los primeros gestos de amor, los hijos aprenden también a abrirse a los otros, captando en la propia entrega el sentido del humano vivir» [6].

La edad de la primera juventud es época de especial generosidad, irrepetible de manera natural, en la que se pueden tomar decisiones que conformen toda una vida de felicidad –sin que falte la sal del sufrimiento–, si nos dejamos llevar por grandes ideales. Sólo se hacen realidad los sueños en los «soñadores». Sueña con una Europa unida si quieres que haya una Europa unida decía Havel. Es entonces cuando la mirada interior se extiende hacia horizontes ilimitados, de grandes esperanzas, aspiraciones y el planeo constante del temor. Pero en medio de todas las contradicciones de la vida, ¿quién no busca el significado verdadero de la vida? Nos maravillamos y nos preguntamos, tantos porqués. ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué existo? ¿Qué debo hacer? Todos nos planteamos estas cuestiones. «La humanidad entera siente la necesidad apremiante de dar un sentido y una finalidad a un mundo en el que aumenta la complejidad y la dificultad de ser feliz» [7].

Dirigiéndose a sus queridos jóvenes, decía en una ocasión Juan Pablo II: «Dejaos preguntar por el amor de Cristo. Reconoced su voz que resuena en el templo de vuestro corazón. Acoged su mirada luminosa y penetrante, que abre los caminos de vuestra vida a los horizontes de la misión de la Iglesia. Una misión empeñada, hoy más que nunca, en enseñar al hombre su verdadero ser, su fin, su destino y en revelar a las almas fieles las inefables riquezas del amor de Cristo. No tengáis miedo a la radicalidad de sus exigencias, porque Jesús, que os amó primero, está dispuesto a daros Él todo cuanto os pide. Si os exige mucho, es porque sabe que podéis dar mucho» [8].

«No tengáis miedo de salir a las calles y a los lugares públicos, como los primeros Apóstoles que predicaban a Cristo y la buena noticia de la salvación en las plazas de las ciudades, de los pueblos, de las aldeas. No es tiempo de avergonzarse del Evangelio. Es tiempo de predicarlo desde los terrados. No tengáis miedo de romper con los estilos de vida confortables y rutinarios, para aceptar el reto de dar a conocer a Cristo en la metrópoli moderna. Debéis ir a los cruces de los caminos e invitar a todos los que encontréis al banquete que Dios ha preparado a su pueblo. No hay que esconderlo por miedo o indiferencia. El Evangelio no fue pensado para tenerlo escondido. Hay que ponerlo en el candelero, para que la gente pueda ver su luz y alabe a nuestro Padre celestial»[9].

En el Santuario de La Aparecida, en Brasil, Benedicto XVI se dirigía, entre otros, a los seminaristas: «Queridos seminaristas, también a vosotros, que ocupáis un lugar especial en el corazón del Papa, va un saludo muy fraterno y cordial. La jovialidad, el entusiasmo, el idealismo, el ánimo para afrontar con audacia los nuevos desafíos, renuevan la disponibilidad del pueblo de Dios, hacen a los fieles más dinámicos y ayudan a la comunidad cristiana a crecer, a progresar, a ser más confiada, feliz y optimista»

Fuente: iglesia.org

jesus-toca-la-puerta

«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer, Yo con él y él conmigo» (Apocalipsis 3,20)

El que está a la puerta de tu corazón y llama es el mismo Señor Jesús, pidiendo entrar en tu vida. Si abres la puerta entrará en tu corazón, estará contigo y compartirá contigo. Él será tu gozo, tu salud, tu paz, y tú fuerza, Él es el único que puede colmar los deseos más profundos de tu corazón.

Jesucristo es Aquel que se preocupa por ti y te ama con un amor y un interés más grande de lo que las palabras pueden expresar. Él es Aquel que nunca te dejará solo, quien está siempre contigo para ayudarte y quitar todos tus temores. Si, es Aquel que es suficientemente fuerte para salvarte de todas tus cadenas de pecado.

Jesús está llamando a tu corazón. Ábrele la puerta y entrégale tu vida.

¡Él está esperándote!

Fuente: iglesia.org

Tags:
Feb-13-10

Como salir del agujero

posted by antonella

enviados

(molestando lo menos posible)
No hablo de salir del armario para evitar equívocos; pero es cierto que hay demasiados cristianos voluntariamente escondidos en el ghetto; católicos apocados que ocultan su fe como si se tratara de una neurosis y viven en su gazapera, aconejados, sin atreverse a enseñar la oreja. Les han dicho que la fe es algo íntimo y personal; que han de ser respetuosos incluso con los que no lo son. De acuerdo; pero también el embarazo es íntimo y se luce con orgullo sin el menor recato.

Escribí hace meses que, tal como se están poniendo las cosas, los católicos tenemos obligación de dar la nota. Cuando el silencio se interpreta como aquiescencia, es un deber moral dar la cara, y, sin agredir a nadie, cantar las cuarenta al lucero del alba.

¿Y qué haremos para salir del agujero? ¿Cómo daremos la nota?

Mi amigo Kloster, que es hombre sabio y no tiene pelos en la pluma, me dictó estas sabias recetas que transcribo sin más preámbulos:

• Cuando vayas de turista a una catedral, saluda ante todo al Dueño y Señor de la casa, que vive en la Capilla del Santísimo. No te limites a admirar las vidrieras. No olvides que las iglesias son Sagrarios, no meros edificios de interés cultural.

• No te importe quedar con tus amigos «después de Misa». A lo mejor alguno se anima y queda contigo «antes».

• Limpia y enriquece tu lenguaje. Nada tengo contra el taco como interjección lírica, que, usado con moderación, sosiega el ánimo; pero la mugre sobra. ¿Para qué tantas referencias glandulares, tanta alusión al presunto oficio de la madre de un tercero, tanta basura sexual? No sé si la cara es el espejo del alma (espero que no), pero el idioma sí que lo es.

• Y hablando de lenguaje, no es preciso que digas «Jesús» cada vez que oigas un estornudo, pero habrá que poner de moda algunas viejas y entrañables expresiones: «si Dios quiere», «con la ayuda de Dios», «adiós»… Sustituirán con ventaja al «hasta luego» que todo el mundo profiere aunque se despidan para la eternidad.

• Di a tu novia que se tape el ombligo y sus alrededores; que prefieres mirarla a los ojos, porque es lo único que no envejece. A lo mejor se ruboriza de gusto. Y tú, no es preciso que exhibas por encima del cinturón la etiqueta de tu ropa interior. Esos pantalones, que ya utilizaba Cantinflas hace cincuenta años, francamente, son una horterada.

• Cuando empieces a salir con una «niña supermona» (o con un «niño supermono»), pregúntale qué piensa sobre Dios, la Iglesia, la familia, los hijos… Y no olvides que, en el noviazgo, es más importante conocerse que tocarse.

• Si vas al restaurante un viernes de cuaresma, pide al camarero que te enseñe el menú de vigilia. Si no lo entiende, llama al chef y se lo explicas. Y, antes de comer, bendice la mesa. Si se dan cuenta los vecinos, mejor para ellos.

• Cuando estés de viaje y llegues al hotel en una ciudad desconocida, di en recepción que te informen sobre los horarios de Misas de las iglesias más cercanas. Si son buenos profesionales, harán la gestión sin mover un músculo. Cosas más insólitas les piden cada día.

• Cuando hables de tu novia con tus amigos evita la terminología culinaria o troglodita: Fulanita no «está buena» porque no es objeto de consumo. Te sugeriría dos docenas de expresiones alternativas, pero sonarían un poco antiguas. Seguro que tú mismo sabrás inventar otras. Sé creativo.

• No toleres la blasfemia en tu entorno. Si la atmósfera se pone apestosa, basta con una frase ingeniosa y contundente, como la que empleó mi amiga Natalia hace años: «oye, tío, ¿por qué no insultas a tu padre y dejas al mío en paz? » Natalia tiene una voz aguda y un tanto chillona. A su «amigo» se le atragantó la pepsi.

• Y si el estudio de la tele se convierte en un zoo, en un catre o en un retrete (sin perdón, que así se llama), tira de la cadena y coge un libro. O refúgiate en la 2, donde los animalitos son más limpios y honrados.

• Manda un mail a tu periódico, a tu emisora o a tu columnista favorito sobre todo cuando hacen las cosas bien. Levántales el ánimo, que buena falta hace.

• Utiliza Internet sin miedo y echa la red –es decir, la web– para pescar: participa en los debates, da doctrina, difunde los links cristianos. Forma un grupo de amigos cibernautas y llévales el mensaje de Jesucristo.

• Pero no te olvides de poner un filtro para que no entre en casa la basura cibernética. No se trata sólo de proteger a los niños. Los adultos estamos igual de indefensos porque todos somos corruptibles y capaces de las mayores aberraciones. Si tuvieses siempre sobre la mesa un montón de revistas pornográficas, ¿estás seguro de que nunca les echarías una ojeada?

• ¿Y qué ocurriría si, sobre esa mesa de trabajo, hubiese una imagen de la Virgen? A Luisa, cuando la puso por primera vez en su oficina, se la rompieron. Volvió a poner otra, y la pintarrajearon. La tercera fue sustituida por una foto pornográfica…; pero la guerra no duró mucho. Desde hace más de un año nadie toca su imagen de la Virgen de Guadalupe. Y su amiga Marijose ha puesto otra.

• En tu casa, piso o apartamento también podrías poner un buen cuadro de Santa María. Es fácil encontrar uno que sintonice con tu estilo: los hay para todos los gustos.

• Quítate ese colmillo de gorila que llevas al cuello. Cualquiera diría que se lo arrancaste a una amiga de la infancia. Una medalla-escapulario es mucho más práctica. Ahora muchos chavales se cuelgan el rosario como si fuera un collar. Aprovecha la ocasión para explicarles cómo se usa.

• Visita a tu párroco alguna vez. Necesita sentir el afecto de sus feligreses. Dale ideas, cuéntale el último chiste, fumaos un pitillo juntos (con permiso de la ministra), y escúchale, que a veces está muy solo.

• En el cestillo de la Misa echa papel moneda. La calderilla está bien para las propinas o los parquímetros, pero en la iglesia necesitan algo más que las sobras. Y este mes de junio pon la equis donde tú sabes.

• En verano, llévate a Jesús de vacaciones. Él solía ir también a la montaña y a la playa. Y comía pescado a la brasa al anochecer. Aprende a descansar a su lado, sin huir. No lo mandes a un asilo ni lo abandones en la primera gasolinera.

• Habla de Dios a tus amigos. Hablar de Dios es hablar de uno mismo, de lo que Él ha hecho contigo. Por eso cuesta. Hacer apostolado es quedarse a la intemperie, pero vale la pena.

• Y si es necesario, sal a la calle con una pancarta. Algunas veces los cristianos tenemos que manifestarnos, hacer bulto y gritar fuerte, llenando las avenidas y las plazas de las grandes ciudades. No quemes papeleras ni estropees el mobiliario urbano. Lleva a los viejos y a los niños, que somos gentes de paz y no correrán riesgos.

Una vez leído el largo manifiesto de Kloster, sólo me queda añadir una palabra. No es muy original, pero en este caso sí que parece imprescindible: ¡pásalo!

Fuente: iglesia.org

fe-en-jesus

El papa Benedicto XVI reconoció (…) que quizá seguir a Cristo no garantiza el éxito en los términos en los que éste se concibe en la sociedad actual, pero sí asegura la paz y la felicidad. «Para toda conciencia se hace necesaria una elección: ¿a quién quiero seguir? ¿A Dios, o al maligno? ¿La verdad o la mentira? Elegir a Cristo no garantiza el éxito según los criterios del mundo, pero asegura la paz y la felicidad que sólo él puede dar», dijo el Pontífice desde su balcón de la plaza de San Pedro del Vaticano, informa Efe.

«Lo demuestra en cada época la experiencia de muchos hombres y mujeres que, en nombre de Cristo, en nombre de la verdad y de la justicia, han sabido oponerse a las ilusiones de los poderes terrenales con sus distintas máscaras, hasta sellar con el martirio su fidelidad», añadió.

Por otra parte, Benedicto XVI pidió ayuda para quienes dedican su vida a la contemplación en monasterios de clausura. El llamamiento del Papa tiene lugar un día después de la memoria litúrgica dedicada a la Presentación de la bienaventurada virgen María en el templo, día en el que se celebra la Jornada «pro orantibus», a favor de las comunidades religiosas de clausura.

El Santo Padre invitó a todos a apoyarlas en sus necesidades y agradeció públicamente, en particular, el servicio y testimonio de las monjas del pequeño monasterio de clausura que Juan Pablo II fundó en el Vaticano.

A esta comunidad acaban de llegar las religiosas visitandinas, siguiendo el relevo dejado por las clarisas, las carmelitas y benedictinas. «Vuestra oración, queridas hermanas, es sumamente preciosa para mi ministerio», aseguró el Papa. Los monasterios femeninos de clausura están presentes en todos los continentes. Según los datos ofrecidos por el Vaticano, los monasterios son 2.635 en Europa, 802 en Latinoamérica, 301 en Asia, 279 en América del Norte, 140 en África, 21 en Oceanía.

Fuente: iglesia.org

cristo

La encarnación de Cristo no es normal, es milagrosa; no es conforme a la razón, sino según el poder divino; eso viene del Creador, no de la naturaleza; no es común, es única; es divina, no humana. No se ha realizado por necesidad, sino por poder… Ha sido un misterio de fe, para renovar y salvar al hombre. Aquel que sin haber nacido formó al hombre del barro intacto (Gn 2,7), naciendo ha formado a un hombre a partir de un cuerpo intacto; la mano que se dignó coger arcilla para crearnos, se ha dignado también coger nuestra carne para recrearnos…

Hombre, ¿por qué te desprecias de tal manera, siendo así que eres tan precioso para Dios? ¿Por qué, cuando Dios te honra de tal manera, tú te deshonras hasta tal punto? ¿Por qué te interesa tanto saber como has sido hecho y no buscas en vistas a qué has sido hecho? ¿Es que toda esta morada del mundo que ves no ha sido hecha para ti?…

Cristo tomó carne humana para devolver toda su integridad a la naturaleza corrompida; asume la condición de niño, acepta ser alimentado, atraviesa las sucesivas edades con el fin de restaurar la edad única, perfecta y duradera que él mismo había creado. El lleva al hombre para que el hombre no pueda ya volver a caer. Al que había creado terrestre, lo vuelve celestial; a aquel a quien había dado un espíritu humano, le da la vida de un espíritu divino. Y es así como lo eleva todo entero hasta Dios, a fin de no dejar en él nada de lo que pertenece al pecado, a la muerte, al trabajo, al dolor, a la tierra. Esto es lo que nos trae nuestro Señor Jesucristo el cual, siendo Dios, vive y reina con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Fuente: iglesia.org

papa

“Profetas de una nueva época”, ha llamado Benedicto XVI a los jóvenes en Australia. Para quienes han estado y para quienes no, resumimos en 35 ideas breves algunas intervenciones del Santo Padre.

1. “Como fuente de nuestra vida nueva en Dios, el Espíritu Santo también es, de un modo muy real, el alma de la Iglesia, el amor que nos une al Señor y entre nosotros, y la luz que abre nuestros ojos para ver las maravillas de la gracia de Dios en todos nosotros”. MC

2. “Tenemos que permitir que el amor de Dios penetre en la dura costra de nuestra indiferencia, de nuestra aridez espiritual, de nuestro conformismo ciego con el espíritu de nuestro tiempo. Solo entonces podemos permitirle que encienda nuestra imaginación y plasme nuestros deseos más profundos. Por eso, la oración es tan importante: la oración cotidiana privada en la tranquilidad de nuestros corazones y ante el Santísimo Sacramento y la oración litúrgica en el corazón de la Iglesia”. MC

3. “Jóvenes: ¿qué dejaréis a la próxima generación? ¿Estáis construyendo vuestras vidas sobre bases sólidas? ¿Estáis viviendo vuestras vidas, dejando espacio al Espíritu en un mundo que quiere olvidar a Dios, o incluso rechazarlo en nombre de un falso concepto de libertad? ¿Cómo estáis usando los dones que se os han dado, la “fuerza” que el Espíritu Santo está dispuesto a difundir ahora sobre vosotros?”. MC

4. “Una nueva generación de cristianos está llamada a contribuir a la construcción de un mundo en el que la vida sea acogida, respetada y cuidada con atención, no rechazada o temida como una amenaza y por tanto, destruida. Una nueva época en la que el amor no sea ávido o egoísta, sino puro, fiel y sinceramente libre, abierto a los demás, respetuoso de su dignidad, un amor que promueva su bien e irradie alegría y belleza. Una nueva era en la que la esperanza nos libere de la superficialidad, de la apatía y del egoísmo que dañan nuestras almas y envenenan las relaciones humanas”. MC

5. “Queridos jóvenes amigos, el Señor os está pidiendo que seáis profetas de esta nueva época, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente al Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad”. MC

6. “El mundo necesita una renovación. En muchas sociedades, junto a la prosperidad material, se está extendiendo el desierto espiritual: un vacío interior, un miedo indefinible, un sentido escondido de desesperación. ¿Cuántos de nuestros coetáneos han construido cisternas rotas y vacías en una búsqueda desesperada de sentido, del sentido último que solo puede dar el amor? ¡También la Iglesia necesita esta renovación! Tiene necesidad de vuestra fe, de vuestro idealismo y de vuestra generosidad para poder ser siempre joven en el Espíritu”. MC

7. “¡No tengáis miedo de decir que “sí” a Jesús, de hallar vuestra alegría en hacer su voluntad, donándoos completamente para llegar a la santidad y usando vuestros talentos al servicio de los demás!”. MC

8. “Hay más alegría en dar que en recibir. No dudéis jamás de la verdad de las promesas de nuestro Señor, según las cuales cada vez que ofrecemos nuestra creatividad, nuestros recursos, nuestras personas, recibimos después todo con abundancia”. MC

9. “La colaboración armoniosa entre religión y vida pública es muy importante en una época en la que algunos han llegado a pensar que la religión es causa de división más que una fuerza de unidad. En un mundo amenazado por formas de violencia siniestras e indiscriminadas, la voz unánime de los que tienen un espíritu religioso estimula a las naciones y a las comunidades a resolver los conflictos con instrumentos pacíficos, respetando plenamente la dignidad humana”. EI

10. “El sentido religioso nos guía al encuentro de las necesidades de los demás y a buscar vías concretas para contribuir al bien común. Las religiones juegan un papel particular en este contexto, en cuanto que enseñan a la gente que el auténtico servicio exige sacrificio y autodisciplina, que a su vez se deben cultivar por medio de la abnegación, la templanza y el uso moderado de los bienes naturales”.

Fuente: iglesia.org